
Juana Trujillo
Vidente y tarotista para consultas claras sobre amor, trabajo y decisiones personales.
Desde que comenzamos con esta web en el año 2003 tuvimos claro que no es ético atender a personas que buscan respuestas desde un call center. Por ello, siempre tuvimos claro que la única manera de atender con honestidad era tener un tarot sin gabinete.
Aquí no te pasan con quien esté libre, sino con la vidente o tarotista con la que tu quieres consultar, y ella te atenderá desde su propia casa.

Vidente y tarotista para consultas claras sobre amor, trabajo y decisiones personales.

No solo uso las cartas del tarot, sino que me apoyo en mi videncia y las runas
Nosotros hemos vivido diferentes épocas en el mundo de las consultas de tarot, desde el cambio de ir personalmente a la casa de la tarotista, pasando por el boom de las consultas por teléfono.
En todo ese proceso hubo quienes se aprovecharon y atendían las llamadas desde cualquier call center, los mismos que se encuentran al otro lado del teléfono cuando llamamos a cualquier empresa.
Y no, esa no es la forma de tratar a quienes buscan un voz que le atienda, entienda sus preocupaciones y realmente sea tarotista o vidente.
Nuestra forma de trabajar sigue siendo la misma que cuando comenzamos. Tenemos a clarividentes sin gabinete que atienden desde su propia casa. No en una oficina unas al lado de las otras y atendiendo llamadas sin parar.
Ser tarotista no implica ser vidente, y mucho menos que ese don natural, el de poder intuir y predecir hechos futuros, se pueda realizar desde un entorno impersonal, con otras personas alrededor y sin la concentración necesaria.
En Tarot Amigo este perfil lo encarna, por ejemplo, María Cuello que no se queda solo en las cartas, sino que se apoya en su videncia y en las runas para interpretar tu situación.
Accedes a ella igual que al resto —eliges y hablas con ella directamente—, y lo que define la consulta no es solo cómo trabaja, sino que se encuentra en un tarot sin gabinete.
Hemos visto a lo largo de los años a clarividentes que trabajaban en otras webs que realmente tenían ese don de la videncia, pero a las que les era imposible desarrollar bien la consulta en un gabinete.
Por ejemplo, Juana Trujillo estuvo atendiendo en otro lugar y cuando se vino con nosotros nos confesó que ahora si que podía atender con honestidad y que en el gabinete le era imposible hacerlo.
Cuando hablamos de videncia natural nos referimos a una capacidad que tiene una persona de intuir hechos futuros, cosas que van a ocurrir y luego suceden de verdad.
En una consulta sin gabinete lo relevante es, además, que esa percepción la exponga directamente la clarividente elegida, sin que otra persona sustituya su interpretación.
Cuando se habla de videncia heredada se describe una sensibilidad que una persona reconoce también en otros miembros de su familia. Es una manera habitual de explicar el origen de ese don, distinta del aprendizaje del tarot, que requiere conocer cartas, tiradas y combinaciones.
Sencillamente es lo que marca la diferencia entre una atención personal, respetuosa y directa con una vidente y una atención durante la consulta que deja mucho que desear.
No significa que no haya una operadora que distribuya las consultas entre las 4 tarotistas y videntes que tiene Tarot Amigo. La diferencia es que Aurora, Juana, María y Andrea te atienden ellas siempre y desde su propia casa.
Esto da un plus de calidad de la que carecen los gabinetes de tarot y que fueron los que atendieron las consultas durante años, y que por desgracia, sigue sucediendo en la actualidad.
Creemos que no es la manera correcta de realizar una consulta y siempre hemos intentado cuidar a nuestros clientes, ya que la diferencia está en que queden satisfechos, se le acierte y vuelvan a confiar en Tarot Amigo.
Una centralita recibe llamadas y puede dirigirlas hacia distintas personas. Depende de quien esté libre, e incluso para no perder la llamada se llegan a hacerse pasar por la persona que tú estás viendo en la web.
Aquí tu estás hablando con la persona que has visto en la fotografía, con una de nuestras cuatro videntes. Nadie se va a hacer pasar por ellas, ya que lo que más nos importa es que confíes en nosotros.
Muy sencilla, en los gabinetes no importa que tú quieras hablar con alguien en concreto. Te pasan con quien esté libre en ese momento.
Pero lo peor no es eso, sino que te pueden llegar a pasar con una persona que de tarot y videncia no saben absolutamente nada. Lo importante es no perder la llamada y realizar la consulta.
Tarot Amigo existe desde 2003. En estos 23 años hemos vivido el paso de muchas consultas presenciales al auge del teléfono y de los modelos de atención centralizada. Nosotros mantuvimos otra forma de trabajar.
Mientras otros desviaban las consultas a un gabinete nosotras si no podíamos atender se lo decíamos a quien no llama. Por eso, desde un principio tuvimos claro que queríamos ser un tarot sin gabinete en donde lo importante era que quien nos consultara quedara satisfecha.
Por regla general se tiene a pensar que son todas iguales y que quien echa las cartas del tarot es también vidente, pero no es esa la realidad ni mucho menos.
Una tarotista sin gabinete usará principalmente las cartas y las interpretará conforme a la pregunta que se le haga al tarot. Es experta en las combinaciones, los diferentes tipos de tiradas que existen y basará su respuesta exclusivamente en la interpretación de los arcanos. Aunque ojo, hay tarotistas españolas que te pueden hacer una consulta muy satisfactoria y acertarte igualmente.
En cambio, una vidente o clarividente, que es lo mismo, pueden usar las cartas o cualquier otro método de adivinación, puesto que lo importante a la hora de responderte es su intuición, la videncia.
Quien busca una vidente española sin gabinete suele querer una conversación con alguien de España. Pero ojo, esto no es porque no quieren hablar con videntes de fuera de España, sino que tiene su origen en lo siguiente.
Durante años los gabinetes de tarot han estado en Sudamérica y es por ello por lo que al buscar una consulta de videncia de calidad huyeran de videntes que no fueran españolas. No hay otro motivo.
Existen clarividentes en Sudamérica que son muy buenas, pero ellos cuando consultan también lo suelen hacer en un tarot sin gabinete.
La expresión vidente de nacimiento se utiliza para quien entiende la videncia como una capacidad propia que ha estado presente desde muy pronto, y no como una técnica aprendida posteriormente. O sea, alguien que ha nacido con ese don natural.
Es diferente del tarot, cuyo manejo puede estudiarse y practicarse. Ser vidente de nacimiento no significa acertar siempre ni conocer el futuro con exactitud. En una consulta sin gabinete sigue siendo importante valorar la coherencia, el trato y la forma de interpretar la situación.
Volver con la misma vidente evita empezar cada consulta con una persona desconocida. Ya conoces cómo trabaja y qué herramientas utiliza. Pero sobre todo, que esa vidente ya te ha acertado anteriormente.
Una consulta sin preguntas no significa permanecer en silencio esperando que alguien reconstruya toda tu vida. La vidente puede necesitar saber qué área quieres tratar o cuál es la duda principal. La diferencia está en no convertir la conversación en un interrogatorio cuyo único objetivo sea obtener de ti la información necesaria para devolvértela después.
En la práctica, una vidente de verdad no se distingue por prometer algo espectacular, sino por cómo se comporta durante la consulta. Debe mantener una línea coherente, escuchar sin convertir la llamada en un interrogatorio y evitar adaptar cada respuesta a lo que la persona quiere oír. También importa saber quién te atiende realmente. En un servicio sin gabinete, el perfil que eliges debe corresponder con la profesional que después realiza la consulta.
Una profesional puede hacer preguntas para aclarar una situación, pero no debería necesitar que le cuentes cada hecho relevante antes de empezar a interpretar. Si eres tú quien aporta nombres, motivos, intenciones y posibles desenlaces, resulta difícil separar la lectura de una simple deducción de lo que acabas de contar.
No es que en España se sepa echar las cartas y en otro países no, es simplemente la fama que obtuvieron esos gabinetes de tarot sudamericanos en donde te atendía cualquiera, aunque fuera la misma persona que también atendiera el servicio de atención al cliente de cualquier empresa.
Tarotistas fiables sin gabineteLa fiabilidad empieza antes de la tirada, ya que debes conocer el precio, elegir una duración y saber quién va a atenderte.
El precio debe ser cerrado y pactado antes de la consulta. No nos gustan quienes ofrecen consultas a un precio muy barato y luego te van cargando un coste enrome por cada minuto que te pases del tiempo.
Antes de elegir una tarotista conviene mirar qué explica sobre su trayectoria y su manera de trabajar. La experiencia puede reflejarse en el conocimiento de los arcanos, las distintas tiradas, la capacidad para relacionar cartas y la forma de conducir una consulta sin apoyarse en preguntas constantes.
También es útil saber si utiliza otros sistemas de adivinación diferentes a las cartas del tarot. Lo importante es que la información sobre formación o experiencia sea concreta y corresponda a la profesional que vas a consultar.
Para nosotros, hablar de las mejores videntes sin gabinete no significa crear un ranking universal. Lo útil es que puedas comparar cómo trabaja cada profesional, qué herramientas utiliza y con quién te sientes más cómoda.
En un tarot sin gabinete esa elección tiene efecto real, puesto que no solo llamas por teléfono, sino que sabes realmente quien te va a atender.
Se recomienda porque se encuentra en su casa, en un lugar tranquilo, sin gente alrededor, y sobre todo porque otras personas hayan consultado ya con ella y hablen bien sobre la clarividente.
Se puede esperar una consulta con la profesional elegida, bajo las condiciones y precios publicados, y una interpretación conforme a su forma de trabajar. No puede esperarse una garantía absoluta sobre el futuro ni que cada respuesta coincida con lo que deseas escuchar. El tarot orienta y acompaña, pero lo que haces después continúa siendo una decisión tuya.
| Con gabinete | Sin gabinete |
|---|---|
| Las tarotistas trabajan juntas en una oficina, una al lado de otra | Cada vidente atiende desde su propia casa |
| Ruido y prisa de call center, sin intimidad | Tranquilidad para concentrarse en tu consulta |
| Te pasan con la que esté libre del turno | Tú eliges con qué vidente hablar |
| Rotación de tarotistas, difícil seguir tu caso | Vuelves con la misma y se hace seguimiento real |
En Tarot Amigo puede haber una operadora que distribuya las consultas entre las cuatro tarotistas y videntes. Su función es organizar el contacto, pero la consulta de tarot la realiza después la vidente elegida.
Por eso hay que distinguir entre gestionar una llamada y hacer la consulta. Lo importante para quien llama es que Aurora, Juana, María o Andrea sean quienes escuchen la pregunta y desarrollen personalmente la lectura.
Las cuatro profesionales atienden desde sus casas. Frente a una oficina con varias conversaciones simultáneas, ese modelo permite que cada una disponga de su propio entorno para escuchar y concentrarse. También encaja con la idea de consulta particular. Una persona concreta atiende a otra, aunque el contacto se produzca por teléfono.
¿Quieres una consulta directa, sin intermediarios? Elige a tu vidente y habla con ella.
Antes de llamar conviene pensar cuál es el asunto principal. No necesitas escribir un cuestionario completo, pero sí distinguir si quieres hablar de pareja, trabajo, familia o una decisión concreta. También es útil elegir la duración que mejor se ajusta a lo que quieres tratar, porque el precio se conoce previamente.
Los primeros minutos de la consulta. Los primeros minutos sirven para situar la pregunta. No necesitas narrar toda tu vida antes de empezar, aunque si explicar el contexto y decir que quieres saber. Si tienes varias dudas, ordénalas. Así evitas consumir gran parte del tiempo en una introducción demasiado larga y puedes dedicar la consulta a los asuntos que más te preocupan.
Durante la lectura. Durante la lectura escucha primero la interpretación antes de intentar encajar cada frase con una respuesta que ya tenías preparada. Puedes pedir que se aclare un punto o explicar un dato necesario para entender mejor la situación. Lo que no recomendamos es conducir la consulta hacia una conclusión concreta hasta conseguir que coincida con lo que deseas.
Cuando la respuesta no es la que esperabas. Una consulta no tiene por qué confirmar aquello que querías oír. Si la respuesta es distinta, puedes pedir que te expliquen cómo se ha llegado a esa interpretación, pero no necesitas aceptarla como una orden. El tarot no sustituye tu criterio. Tampoco sería una buena señal que la profesional cambiara de versión únicamente porque detecta que la respuesta te disgusta.
Después de la consulta. Al terminar, deja reposar lo que has escuchado antes de tomar una decisión importante. Revisa qué ideas te resultan útiles y cuáles no. No creemos que una consulta deba generar dependencia ni obligarte a volver a consultar de inmediato. Si más adelante cambia la situación, puedes elegir de nuevo a la misma profesional y plantear entonces una cuestión nueva.
Resulta más sencillo de lo que parece reconocer si quien te está haciendo la consulta es realmente buena y si te está atendiendo personalmente y desde un lugar tranquilo alejado de todo lo que representa un gabinete de tarot.
Hay motivos para desconfiar cuando la consulta empieza a utilizar el miedo para mantenerte pagando, cuando alguien asegura que nunca se equivoca o cuando necesita conocer todos los detalles antes de responder.
Trabajar sin gabinete no convierte automáticamente a nadie en buena vidente. Sigue siendo necesario observar cómo se comporta la vidente durante la conversación.
Si has contratado una lectura, cualquier servicio adicional debería ser una decisión independiente y nunca presentarse como obligatorio para evitar una desgracia. No aceptes que el miedo se utilice para venderte rituales, productos o trabajos que no habías solicitado. La presión, la amenaza o el miedo no son argumentos válidos para vender algo.
Cambiar una interpretación porque aparece nueva información no es lo mismo que modificarla constantemente según tu reacción. Si una respuesta pasa de sí a no, o de un escenario a otro, justo después de que muestres disgusto, conviene pedir una explicación. La coherencia importa porque permite saber qué se está interpretando realmente.
Una consulta puede orientarte, pero no sustituye asesoramiento médico, jurídico, financiero o psicológico cuando el problema pertenece a esos ámbitos. Tampoco debería generar dependencia. Preferimos que escuches una interpretación, la pienses con calma y sigas tomando tus propias decisiones sin convertir cada incertidumbre en una nueva llamada al tarot.
En amor y pareja suelen aparecer dudas sobre la situación actual, la comunicación, la distancia o el futuro de una relación. Una buena pregunta intenta aclarar qué quieres saber. Puedes explicar el vínculo y el problema principal sin contar cada detalle.
Después de una ruptura es habitual querer una respuesta binaria: volver o no volver. La consulta suele ser más útil si separa varias cuestiones: qué situación hay ahora, qué obstáculos aparecen y qué quieres tú realmente. Y si aun así prefieres una respuesta cerrada, para eso está nuestro tarot sí o no.
Sin embargo, una consulta puede ser más útil si las separas en varias preguntas, como pueden ser qué situación existe ahora, qué obstáculos aparecen y qué quieres tú realmente. La tarotista puede interpretar tendencias, pero no debería decidir por ti ni asegurar que otra persona regresará en una fecha concreta.
Las preguntas de trabajo pueden tratar cambios, oportunidades, conflictos o decisiones profesionales. Puedes consultar una situación, pero las decisiones económicas importantes necesitan también información objetiva y contrastable.
Las cuestiones familiares suelen ser complejas porque intervienen varias personas y no siempre puedes controlar sus decisiones. Puedes preguntar por tu posición dentro de un conflicto, por cómo afrontar una conversación o por las tendencias que aparecen alrededor de una relación. La consulta no concede acceso infalible a los pensamientos de todos los miembros de la familia.
Preguntar por una pareja, un familiar o alguien con quien existe un conflicto es frecuente. Conviene centrar la cuestión en vuestra relación y no exigir conocer cada pensamiento privado de la otra persona. El tarot puede interpretar el vínculo o la situación, pero no debe presentarse como una herramienta infalible para saber exactamente qué hará alguien después.
Piensa en una o dos cuestiones principales y ordénalas por importancia. Si llevas demasiadas dudas a una consulta corta, probablemente pasarás por todas sin profundizar. Puedes anotar los temas antes de llamar y empezar por el principal. Preparar la pregunta ayuda a utilizar mejor el tiempo, pero no significa contar de antemano toda la respuesta.
Si vas a hablar de asuntos personales, evita llamar mientras haces otras tareas o cuando sabes que pueden interrumpirte. Un lugar tranquilo te permite escuchar mejor y hablar sin tener que cortar frases porque hay alguien cerca. Las tarotistas atienden desde sus casas; tú también puedes contribuir a la privacidad buscando un espacio adecuado.
Una pregunta demasiado amplia suele producir una respuesta difícil de concretar. En lugar de pedir que te cuenten todo lo que va a pasar, delimita el asunto: pareja, trabajo, familia o una decisión. Puedes preguntar por tendencias o escenarios sin exigir certezas absolutas. La pregunta debe orientar la lectura, no conducirla hacia la respuesta que deseas.
Apunta lo importante. Si quieres recordar determinados puntos, toma notas breves mientras hablas. No hace falta transcribir toda la consulta: anota ideas que quieras revisar, plazos aproximados si aparecen o preguntas pendientes. Al terminar podrás releerlo con calma y separar lo que realmente te resultó útil de aquello que, fuera del momento de la llamada, consideras menos relevante.
Ve sin prisa. Ir sin prisa no significa alargar innecesariamente la llamada. Significa reservar el tiempo que has contratado y no intentar encajar demasiados temas. Si has escogido diez minutos, céntrate en una cuestión. Si has elegido una duración mayor, puedes ordenar varios puntos. La tabla de precios permite decidir previamente cuánto tiempo quieres.
Ofrecemos tarot 24 horas dentro de un horario de atención amplio. Para quien consulta, lo importante es combinar esa disponibilidad con la posibilidad de elegir a la profesional. El servicio puede ofrecer atención a distintas horas sin convertir a las tarotistas en perfiles intercambiables: la lectura sigue correspondiendo a la persona seleccionada para la consulta.
Ofrecemos atención en horario amplio, también de noche y durante los fines de semana. Eso permite buscar un momento en el que puedas hablar con más tranquilidad y privacidad. La hora a la que consultas no cambia la idea central del servicio: eliges a la profesional y es ella quien realiza la lectura desde su propia casa.
Para consultar desde España puedes llamar al 954 30 43 64. Antes de llamar puedes escoger una de las duraciones disponibles y conocer su precio. Busca un lugar con privacidad para hablar. La existencia de un número común no cambia quién realiza la lectura: las tarotistas atienden personalmente desde sus propias casas.
Para las consultas internacionales está disponible el número +1 786 275 5074. Los precios de Tarot Amigo son los publicados para cada duración. Si llamas desde otro país, el posible coste de la comunicación telefónica depende de las condiciones de tu propio operador. La consulta, una vez conectada, mantiene el mismo modelo de atención personal con la profesional elegida.
El teléfono cambia el lugar desde el que se realiza la consulta, pero no elimina la conversación directa con la tarotista. Puedes explicar tu pregunta con tu propia voz, escuchar la interpretación en el momento y pedir que se aclare aquello que no entiendes. Además, estar en casa puede facilitar la privacidad y la concentración de quien consulta. La profesional, por su parte, sigue trabajando con sus cartas, su videncia o las herramientas que utilice.
Trabajamos en este sentido sin sorpresas. No somos de esos tarots que te dicen un precio y luego te van cargando un precio desorbitado por cada minuto adicional. No nos parece ética esa práctica y por eso no la hacemos.
Con Tarot Amigo el precio está fijado desde el principio y lo sabes desde el momento que llamas. No se te cobrará de más.
Por teléfono (eliges la duración)
| Duración | Precio |
|---|---|
| 10 min | 14€ |
| 15 min | 18€ |
| 20 min | 23€ |
| 30 min | 30€ |
| 40 min | 40€ |
| 45 min | 45€ |
| 60 min | 50€ |
Por WhatsApp
| Consulta | Precio |
|---|---|
| 1 pregunta | 3€ |
| 3 preguntas | 7€ |
La tabla permite elegir el tiempo antes de iniciar la consulta: 10 minutos por 14€, 15 por 18€, 20 por 23€, 30 por 30€, 40 por 40€, 45 por 45€ y 60 por 50€. El dato importante no es solo el importe, sino saberlo de antemano. No se añade un precio adicional por cada minuto una vez escogida la modalidad.
Si buscas una vidente sin gabinete, una tarotista que te atienda personalmente o una clarividente con quien hablar directamente, en Tarot Amigo eliges a la persona que mejor encaja contigo y haz tu consulta con total seguridad y confidencialidad.
No prometemos lo imposible ni queremos que dependas de la consulta, ya que esta te ayuda a ver tu situación y decidir con calma. El tarot orienta y acompaña, pero el resto, lo decides tú.
Tarot Amigo está gestionado por Bamboleo Media SL, con domicilio en Avda. del Perú 12, 11007 Cádiz. La web existe desde 2003 y el equipo está formado por Aurora, Juana, María y Andrea. Las cuatro atienden desde sus casas. Es la estructura que hay detrás de un servicio que mantiene la atención personal como diferencia frente al modelo de gabinete.