Red de Misterios y Esoterismo

La Vida Desconocida de Jesus

Los evangelios no nos dicen casi nada acerca de los primeros años de Jesús. En los 30 años transcurridos entre su nacimiento y su bautismo por Juan el bautista, el único hecho registrado de su visita a Jerusalém con María y José. Existen cabos sueltos en lo referente al bautismo de Cristo llevado a cabo por Juan.

Éste y Jesús eran primos; crecieron juntos en Palestina, así que debieron reunirse por lo menos tres veces al año cuando sus familias se reunian para celebrar las festividades judías. Pero, según el evangelio de San Juan, cuando Jesús llegó a Betania, al otro lado del Jordan, donde Juan bautizaba, Juan el bautista dijo “yo no lo conocía”.

Parece que Juan no reconoció a Jesus, ni como su primo ni como el mesías cuya llegada había profetizado. Sólo cuando Juan vio al Espíritu Santo en forma de paloma descender sobre Jesús se dio cuenta de quién era el.

El evangelio de San Lucas no es menos misterioso en lo relativo a las relaciones entre Juan y Jesús; muy al inicio del misterio de Jesús, Juan fue encarcelado.

Le llegaron rumores de que el pueblo de Judea saludaba a Jesús como un gran profeta, y entonces envió mensajeros a preguntarle a Jesús si era el mesías. Resulta extraño que Juan no conociera la misión de su primo en la vida, o que ni siquiera advirtiera que era su primo. Pero si Jesús hubiera estado ausente de Palestina varios años, la aparente ignorancia de Juan tendría sentido.

También sucedió algo curioso cuando Jesús llegó a Cafarnaúm, su hogar oficial porque allí era donde vivía su madre.

El recaudador de impuestos para el templo le preguntó a Pedro, el dicípulo de Jesús, si su maestro estaba obligado a pagar el impuesto para el sostenimiento del templo. Como resultaba obvio que Jesús era judío lo que en realidad quería saber era si Jesús había vivido tanto tiempo lejos de su hogar, ahora debía pagar impuestos como extranjero.

Existe una leyenda de que José de Arimatea, que bajó de la cruz el cuerpo de Jesús y lo colocó en su propio sepulcro, era su tío. Esto explicaría la creencia de que José era un comerciante de estaño que había llevado a Jesús a Cornualles, al oeste de Inglaterra, y le había enseñado el oficio de minero. Según otra leyenda, Jesús y José de Arimatea estuvieron durante algún tiempo en la aldea de Priddy, a unos cuantos kilómetros de Glastonbury, y allí regresó José después del martirio de Cristo; existe un testimonio escrito que afirma que Jesús vivió algún tiempo en Glastonbury.

Como hay datos biblícos de que Jesús pasó algún tiempo lejos de Palestina, parece posible que Jesús se hubiera alejado para buscar la soledad con el fin de meditar acerca de su futuro. Otra razón importante para emprender un viaje a Glastonbury podría haber sido que tal población era un centro importante de religión céltica.

El sacerdocio local podría haberse llevado bien con él, pues aunque los druidas eran politeístas, creían en la existencia y la inmortalidad del alma.

Estas leyendas respecto a los años misteriosos de la vida de Jesús tienen cierta credibilidad, porque son congruentes. Pero si Jesús no fue a Inglaterra durante esos años, ¿adónde fue?; no existen por ahora pruebas semejantes que demuestren que pudo haber ido a otra parte.

Las Rutas Magneticas

Los automovilistas que conducen a lo largo de Croy Brae en Escocia, al acercarse desde el norte, viven una experiencia extraña; cuando la carretera parace ir cuesta abajo, los conductores reducen la velocidad, pero al hacerlo, el vehículo se detiene por completo: el camino va cuesta arriba; al no poder creer lo que ven, muchos conductores se detiene, tan sólo para darse cuenta de que sus automóviles comienzan a deslizarse hacia arriba.

Los viajeros que se acercan desde el sur experimentan una sensación similar, pero a la inversa; como creen que van hacia arriba, aceleran, tan sólo para advertir que se desplazan a una velocidad mayor que la que pretenden alcanzar.

Nadie ha podido explicar a satisfacción qué produce esos efectos extraños, Alguna vez se pensó que las fuerzas magnéticas inducidas por las rocas con alto contenido de hierro, que abundan en las cercanías, ejercían una atracción tan fuerte que en realidad impulsaban a los automóviles hacia arriba.

Otra teoría afirma que la sensación se debe a una ilusión óptica causada por uno de dos factores: variaciones locales en el campo magnético de la Tierra conectado en alguna forma a nuestro sentido del equilibrio que alteran nuestras percepciones, o bien la inspolita topografía del lugar.

Sea cual fuere la explicación, el fenómeno no es exclusivo de Croy. También se da en el camino que lleva a Jerusalém, cerca de Djabal Moukaber. Y en la colina del misterio, una pequeña área entre Boone y Blowing Rock, en Carolina del Norte, se informa que un río corre hacia el norte y los manzanos crecen en la dirección del viento prevaleciente, en contra de las leyes de la naturaleza.

El ejemplo más conocido en Norteamérica es la Montaña Magnética de Moncton, en Canadá. Según la leyenda local, sus misteriosas propiedades se conocieron en la década de 1930. En realidad, no hay forma de describir este tipo de experiencias.

La Lanza de Longinos

Cuenta la leyenda que esa lanza fue la que perforó el costado de Cristo cuando estaba en al cruz. Hitler descubrió que había por lo menos otras tres lanzas santas en Europa en esa época: una estaba en el Vaticano, otra había sido llevada a París en tiempos de las Cruzadas, y una más estaba en una iglesia de Cracovia, Polonia.

Pero la lanza Longinos, llamada así por el centurión romano que la usaba, había atraído más la atención porque tenía en su asta un clavo supuestamente usado en la Crucifixion.

Se dice que esta lanza fue un talismán poderoso para Constantino el Grande, el primer emperador cristiano de Roma; para el rey franco Carlos Martel, que expulsó de Francia a los árabes en el siglo VIII; para Carlomagno y también para el sacro emperador romano Federico Barbarroja.

Según la tradición todos los que la habían poseído resultaron victoriosos. Estas cualidades místicas de la lanza de Longinos fascinaron a Hitler.

El hombre que reveló la obsesión que tenía Adolfo Hitler por la lanza que supuestamente había pertenecido a Longinos era un sabio austriaco, el doctor Walter Stein, amigo de Hitler desde antes de 1914. Según el doctor Stein, la creencia de Hitler en los poderes sobrenaturales de la lanza de Longinos lo llevaron a la magia y el ocultismo. Se consideraba a sí mismo como una reencarnación de Landulfo II de Capua, el terrible tirano siciliano del siglo IX que, se supone, también estuvo en posesión de la lanza. Stein creía que el ascenso de Hitler al poder había sido por la magia negra y la lanza de Longinos.

Cuando en 1938 Hitler anexó Austria al Tercer Reich, una de sus primeras disposiciones fue visitar el Museo Hofburg para reclamar su lanza. Hizo todos los arreglos necesarios para que la transladaran a Nuremberg, donde fue colocada en una iglesia que ordenó convertir en santuario nazi.

Cuando más adelante las fuerzas aliadas bombardearon la ciudad, Hitler ordenó esconder la lanza en una bóveda que había mandado construir dentro de los cimientos del Castillo de Nuremberg.

Finalmente, el 30 de abril de 1945, las tropas estadounidenses entraron en Nuremberg, sacaron la lanza. Hitler, que en esos momentos se protegía en Berlín, no se enteró; horas después de suicidó. En la actualidad, la lanza de Longinos está de nuevo en el Museo Hofburg.

El Leon Milenario

Azotada por el viento y amenazada por las cambiantes arenas, la enorme esfinge vigila majestuosamente la pirámides de Giza, Egipto, desde hace 5000 años. Sin embargo, durante gran parte de su historia, este colosal monumento estuvo enterrado en la arena hasta el cuello.

El destino de la esfinge estuvo ligado al de los faraones. Desde la etapa más temprana del arte egipcio se representó al faraón en forma de león como símbolo de su poder y fuerza; el concepto del faraón en parte humano y en parte animal dio como resultado la creación de la esfinge, de cuerpo de león y cabeza humana. Como se creía que el faraón era divino, también la esfinge se consideró una deidad.

En el antiguo Egipto se hicieron muchas esfinges, pero la de Giza fue la primera. Se remonta la reinado de Kefrén (siglo XXVI a.C.) y está al sur de las pirámides. Con su impresionante altura de 20 m y 73 m de largo, vigila el camino a la segunda pirámide, también contruida durante el reinado de Kefrén.

Se ignora por qué se construyó la esfinge; se cree que un escultor desconocido la esculpió en un bloque de piedra caliza que se quedó en la cantera después de utilizar otras piedras para las pirámides cercanas y que estorbaba la vista de la segunda pirámide. Así, en vez de quitarla, el escultor la transformó en un monumento a Kefrén, cuyo rostro representa.

Según la leyenda, Tutmosis, joven hijo del faraón Amenhotep II, salió a cazar en la llanura de Giza y se detuvo a descansar bajo la sombra de la esfinge; se quedó dormido y soñó que Ra, el dios del sol, le hablaba, quejándose de que la arena no lo dejaba respirar.

El dios le dijo al príncipe que si lo desenterraba, heredaría el reino, lo cual sucedio años después. Para evitar futuras invasiones de la arena, Tutmosis mandó construir muros de adobe y ladrillos alrededor del monumento y ordenó que el relato de su sueño se inscribiera en una placa de granito que aún existe entre las patas de la esfinge.

En los siglos que siguieron, la esfinge fue nuevamente presa de las caprichosas arenas del desierto, que se amontonaban en sus flancos y la enterraron dejando libre sólo la cabeza; el viento erosionó las superficies expuestas y el rostro fue desfigurado y la nariz rota a fines del siglo XIV por Saim-el-Dahr, fanático religioso que consideraba la estatua pagana e idolátrica.

El Libro Indescifrable

La biblioteca de la Universidad de Yale, especializada en libros y manuscritos raros, no pasa un día sin que alguien pregunte por el manuscrito de Voynich.

Lo que hace tan interensante el manuscrito Voynich es que nadie ha podido leerlo completo, el texto esta escrito en una clave que no ha logrado descifrar ningún criptógrafo ni lingüista del mundo.

El manuscrito mide 14 X 21.5 cm y sus 200 páginas de pergamino están escritas con una caligrafía extraordinariamente fluida si se considera que su autor usó un alfabeto completamente desconocido. Las ilustraciones son igualmente extrañas y paracen representar plantas, mujeres y configuraciones astronómicas. Como no resulta fácil interpretar el texto y las figuras, el libro ha sido calificado como el manuscrito más enigmático del mundo.

En 1912, Wilfrid M. Voynich, un neoyorquino comerciante de libros, anunció que había descubierto ese curioso volumen en la biblioteca del colegio Mondragone, una fundación jesuita en Frascati, Italia.

No hubo en realidad ningún progreso durante casi 60 años, hasta que Robert S. Brumbaugh, de la Universidad de Yale, abordó el problema en la década de 1970. El profesor Brumbaugh advirtió que algunos de los símbolos del manuscrito de Voynich le recordaban un diagrama que había visto en otro documento.

Un examen cuidadoso de algunos márgenes del manuscrito de Voynich reveló calculos grabateados que sugerían que podría haberse usado un número similar en clave. En un margen, Brumbaugh descubrió un diagrama con 26 símbolos, que es el número de letras del alfabeto inglés (Brumbaugh escribió esta guía).

A pesar de lo anterior, el misterio del manuscrito de Voynich sigue sin resolverse. Por ejemplo, el texto principal es repetitivo y con frecuencia no tiene sentido. Brumbaugh sugiere que pueden ser las expresiones incoherentes de un alquimista, de alguien que buscaba convertir los metales básicos en oro por medio de una sustancia o elixir secreto.

Las Caras de Belmez

En 1971 en el pueblo de Bélmez al sur de España, en la cocina de una casa, apareció una extraña figura, los propietarios de la casa trataron de borrarla, pero conforme frotaban el suelo los ojos de la figura se iban dilatando más. Alarmados y cansados de las molestias que aquella cara les estaba produciendo destrozó el pavimento y vertió una capa de cemento sobre aquella cara.

Todo pareció haber concluido, pero veinte días después una segunda cara apareció con los rasgos mucho más definidos. Por orden de las autoridades se recortó el fragmento del suelo para que se iniciara una investigación oficial, que aún no ha brindado una explicación satisfactoria.

Una excavación practicada bajo el pavimento descubrió algunos huesos enterrados, vestigios de un cementerio existente en el mismo lugar en la Edad Media. Tras la segunda aparición surgieron una tercera y cuarta y, posteriormente, varias caras simultáneas de distintos tamaños, con los rasgos perfectamente delineados.

Numerosos científicos españoles y extranjeros visitaron la casa durante el tiempo que duraron las apariciones, se realizaron innumerables análisis y estudios para determinar las causas, pero no pudo demostrarse que las caras fueran obra humana.

Se instalaron micrófonos y pudieron detectarse en la cocina voces humanas, masculinas y femeninas, gemidos; la fonética y lingüística de éstos diferían de los actuales. La creencia de los especialistas es que se trató de un fascinante fenómeno de parapsicología, consecuencia de prácticas ocultistas realizadas en aquel lugar en siglo XIII.

Las Células HeLa

En 1951 una estadounidense llamada Henrietta Lacks fue examinada en el hospital de la Universidad Johns Hopkins. Analizaron las células de un punto rojo en su nuca, y éstas resultaron cancerosas; se reprodujeron con tanta rapidez que, a pesar del tratamiento, la señora Lacks murió ocho meses después a los 31 años de edad.

Hoy en día las células sobreviven y se utilizan para combatir una amplia variedad de enfermedades en todo el mundo. El ginecólogo del hospital fue el primero en interesarse en la señora Lacks. Intrigado por la extraordinaria tasa de reproducción de las células; envió una muestra al doctor George Gey de la Universidad de Johns Hopkins, estaba interesado en el cultivo de tejidos, ya que las células cultivadas en el laboratorio pueden estudiarse o usarse para desarrollar virus, para que las vacunas puedan ser probadas en ellos.

El cultivo de tejidos suele ser una tarea difícil, pues son pocas las células que pueden crecer fácilmente cuando se han extraido del cuerpo; en este caso las células eran tan vigorosas que todavía hoy siguen reproduciéndose.

Las células HeLA por Henrietta Lacks, se han usado en muchos experimentos médicos; uno de los primeros fue el cultivo del virus de la poliomielitis que por primera vez pudo desarrollarse con rapidez en el laboratorio, en vez de hacerlo lentamente en animales. Las células HeLa también son invaluables al investigar la síntesis de la proteína corporal y en la ingeniería genética.

Hoy no existe en el mundo un laboratorio de investigación de cáncer o centro de inmunización que no deba algo a la tenaz longevidad de las células HeLa. Y los científicos esperan que las células de Henrietta Lacks puedan conducirlos un día a la cura del cáncer.

El Rayo Esférico

En enero de 1984, los pilotos de un avión soviético Ilyushin-18, que volaba sobre el Mar Muerto, se desconcertaron y aterrizaron al ver frente a su aparato una bola de fuego de unos 10 cm de diámetro.

Después la bola de fuego desapareció al hacer un ruido ensordecedor pero, segundos más tarde, reapareció en la zona de los pasajeros, después de haber atravesado la pared de metal. Los soviéticos habían presenciado uno de los fenómenos más raros y misteriosos de la naturaleza: los rayos esféricos.

Hoy día, los rayos esféricos ya no son un fenómeno que sólo causa curiosidad, porque los científicos los estudian como una posible fuente de energía. En Rotterdam, los investigadores han emprendido un complicado experimento que puede conducir a la producción de electricidad a partir de rayos esféricos creados artificialmente.

Gerard C. Dijkhuis, ha demostrado que el rayo esférico se mantiene unido por fuerzas que funden sus partículas atómicas; si se pudiera controlar esta reacción de fusión, se generaría energía eléctrica barata. En 1985 Dijkhuis produjo rayos esféricos de sólo 10 cm de diámetro y que duraron no más de un segundo; en experimentos subsecuentes, los científicos esperan mantenerlos indefinidamente y crear una fuente de energía continua.

Algunos investigadores han sugerido que se trata de una ilusión óptica, de una imagen que se queda en la retina del ojo después del destello de un relámpago, pero este fenómeno se ha visto en interiores de edificios en ausencia de relámpagos.

El rayo esférico sigue siendo un misterio muy intrigante; algunos científicos los consideran algo más que una posible fuente de energía ya que afirman son plasma raro en la Tierra, pero común en el Sol y en las estrellas, más allá de nuestra atmósfera.

Grandes Googoles

Los matemáticos se ven obligados a manejar números sumamente grandes; para ayudarles, el matemático estadounidense Edward Kasner acuñó un nombre para un número muy, pero muy grande:el googol; un googol es un número 10 elevado a la potencia 100 (10100), o sea un 1 seguido de 100 ceros.

¿De qué tamaño es un googol en términos reales?. El número de granitos de arena que existen en la playa de Coney Island se han calculado en un 1 seguido de 20 ceros, mucho menor que el googol.

El número de gotitas de lluvia que caen sobre Londres en un siglo, también es mucho menor al googol; el número total de palabras pronunciadas en la historia de la humanidad es de cerca de 10 000 000 000 000 000, bastante menos que un googol.

Los electrones son tan pequeños que el número de ellos que pasa por el filamento de un foco de 40 vatios en un minuto es igual al número de gotas de agua que se precipitan por las cataratas del Niágara en un siglo. Por lo tanto, sería lógico pensar que el número de electrones en el universo es mayor al googol; las teorías de Albert Einstein permiten a los astrofísicos calcular el número de electrones de todo el universo, e incluso ése es menor a un googol (1 seguido de 79 ceros).

Pero el googol no es el número más grande; el googolplex es un 1 elevado a la googol. Resulta difícil imaginar cuánto espacio se necesitará para escribir un googolplex. No nos alcanzaría el espacio si escribiéramos ceros partiendo de la estrella más lejana conocida hasta la Tierra.

La Ciencia de los Antiguos

En China ha sido hallada una hebilla de cinturón fabricada con un aluminio de alta calidad; y se supone que el aluminio fue descubierto en 1803 y no fue aislado hasta 50 años más tarde. La hebilla fue examinada por los arqueólogos, quienes determinaron que tenía cerca de 1700 años de antigüedad.

Los egipcios y los palestinos de hace 5000 años poseían instrumentos, utilizados para la construcción y fabricación de ornamentos, hechos de un bronce endurecido hasta un punto que aún hoy no ha podido lograrse.

Se han encontrado utencilios, herramientas y ornamentos de una antigüedad de miles de años, procedentes de Asia, Europa, América del Norte y del Sur, cuya manufactura demuestra una habilidad y exactitud que actualmente requerirían de maquinaria de precisión y a veces fundiciones a temperaturas extramadamente altas.

En Egipto e Irak se han encontrado ornamentos cuya fabricación se remonta a 4000 años atrás; mostraban evidencias de que habían sufrido un proceso de galvanización, aunque siempre se ha pensado que ese procedimiento sólo se había desarrollado a partir del siglo XIX.

Poco antes de la Segunda Guerra Mundial, un arqueólogo alemán, el doctor Wilhelm Koenig, descubrió en Irak una serie de vasijas de barro con una antigüedad de 2000 años. Los análisis mostraron que las vasijas habían contenido algún tipo de ácido. El doctor Koenig llegó a la conclusión de que las vasijas eran una especie de baterias eléctricas; y luego las sometió a pruebas con jugo de uva, obteniendo 1.5 voltios.

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