Teresa de Cepeda y Ahumada, conocida como Santa Teresa de Jesus, nació en Gotarrendura (Ávila) el 28 de Marzo de 1515. Tiene la consideración de santa y es una de las grandes místicas del cristianismo. Es conocida como Santa Teresa o Santa Teresa de Ávila. Además fue una celebrada doctora de la Iglesia Católica y escritora española, a la vez fue fundadora de las carmelitas descalzas, rama de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo (o carmelitas).
Teresa de Cepeda tuvo que luchar contra la oposición de su padre cuando a los 20 años decidió que su vocación era la de servir a Dios.

De pequeña destacó por su imaginación siendo su padre quién la aficiona a la lectura merced a los romanceros y otros libros de los que disponía, era el año 1520.
Teresa y su hermano Rodrigo quisieron emprender su propia Cruzada contra los infieles, pero un tio detuvo aquella locura juvenil: “En una huerta que había en casa, procurábamos como podíamos, hacer ermitas, poniendo unas piedrecitas, que luego se nos caían, y así no hallábamos remedio en nada para nuestro deseo… Hacía (yo) limosna como podía, y podía poco. Procuraba soledad para rezar mis devociones, que eran hartas, en especial el rosario… Gustaba (yo) mucho cuando jugaba con otras niñas, hacer monasterios como que éramos monjas”.
Hacia 1527 muere su madre, Teresa era ya una viva lectora con especial gusto por los libros de caballerías: “Comencé a traer galas, y a desear contentar en parecer bien, un mucho cuidado de manos y cabello y olores, y todas las vanidades que en esto podía tener, que eran hartas, por ser muy curiosa… Tenía primos hermanos algunos… eran casi de mi edad, poco mayores que yo; andábamos siempre juntos, teníanme gran amor y en todas las cosas que les daba contento, los sustentaba plática y oía sucesos de sus aficiones y niñerías, no nada buenas… Tomé todo el daño de una parienta (se cree que una prima), que trataba mucho en casa… Con ella era mi conversación y pláticas, porque me ayudaba a todas las cosas de pasatiempo, que yo quería, y aun me ponía en ellas, y daba parte de sus conversaciones y vanidades. Hasta que traté con ella, que fue de edad de catorce años… no me parece había dejado a Dios por culpa mortal”.
El 2 de Noviembre de 1533 entra en el convento de la Encarnación, en Ávila, profesando el día 3 de Noviembre de 1534. Sin embargo la salud de Teresa era frágil, estando en el convento sufrió continuos desmayos, una cardiopatía no definida y otras molestias.
En 1541 afirma que se le aparece Jesucristo. Comienzan pues una serie de visiones y experiencias místicas difíciles de definir para una sociedad tan cerrada como la que se formaba en el convento. Teresa, en uno de esos éxtasis fue encomiada a formar un establecimiento de obervancia severa, llevándolo a efecto en 1562. Previamente hay una serie de hechos que cada vez convencían más a la santa de su misión en la vida, cronológicamente:
En 1556 comienza a sentir diferentes estados místicos.
En 1557 recibe los ánimo de por San Francisco de Borja.
En 1558 sufre su primer “arrebatamiento” y la visión del infierno.
En 1559 toma a Baltasar Álvarez para dirigir su conciencia.
En 1560 hace votos para aspirar siempre a lo más perfecto; San Pedro de Alcántara aprueba espíritu, y San Luis Beltrán la animó a llevar a cabo su proyecto de reformar la Orden del Carmen.
El biografo Pierre Boudot escribía: “En todas las páginas (del libro de su vida) se ven las huellas de una pasión viva, de una franqueza conmovedora, y de un iluminismo consagrado por la fe de fieles. Todas sus revelaciones atestiguan que creía firmemente en una unión espiritual entre ella y Jesucristo; veía a Dios, la Virgen, los santos y los ángeles en todo su esplendor, y de lo alto recibía inspiraciones que aprovechaba para la disciplina de su vida interior. En su juventud las aspiraciones que tuvo fueron raras y parecen confusas; sólo en plena edad madura se hicieron más distintas, más numerosas y también más extraordinarias. Pasaba de los cuarenta y tres años cuando por vez primera vivió un éxtasis. Sus visiones intelectuales se sucedieron sin interrupción durante dos años y medio (1559–1561).
Sea por desconfianza, sea para probarla, sus superiores le prohibieron que se abandonase a estos fervores de devoción mística, que eran para ella una segunda vida, y la ordenaron que resistiera a estos arrobamientos, en que su salud se consumía. Obedeció ella, mas a pesar de sus esfuerzos, su oración era tan continua que ni aun el sueño podía interrumpir su curso. Al mismo tiempo, abrasada de un violento deseo de ver a Dios, se sentía morir. En este estado singular tuvo en varias ocasiones la visión que dio origen al establecimiento de una fiesta particular en la Orden del Carmelo”.
Sibre el suceso de 1559 escribe: “Vi a un ángel cabe mí hacia el lado izquierdo en forma corporal… No era grande, sino pequeño, hermoso mucho, el rostro tan encendido que parecía de los ángeles muy subidos, que parece todos se abrasan… Veíale en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego.
Este me parecía meter por el corazón algunas veces y que me llegaba a las entrañas: al sacarle me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios. Era tan grande el dolor que me hacía dar aquellos quejidos, y tan excesiva la suavidad que me pone este grandísimo dolor que no hay desear que se quite, ni se contenta el alma con menos que Dios. No es dolor corporal, sino espiritual, aunque no deja de participar el cuerpo algo, y aun harto. Es un requiebro tan suave que pasa entre el alma y Dios, que suplico yo a su bondad lo dé a gustar a quien pensare que miento… Los días que duraba esto andaba como embobada, no quisiera ver ni hablar, sino abrasarme con mi pena, que para mí era mayor gloria, que cuantas hayan tomado lo criado”.
En 1567 recibe del General de la orden carmelita el encargo de fundar más conventos tarea a la que se dedicaría el resto de su vida hasta el momento de su muerte el 4 de Octubre de 1582 en Alba de Tormes.
Sobre todo ello el biógrafo francés, así como de sus éxtasis, escribía: “Hasta exhalar el último suspiro Teresa gozó la dicha de conversar con las personas divinas, que la consolaban o revelaban ciertos secretos del cielo; la de ser transportada al infierno o al purgatorio, y aun la de presentir lo venidero”.
Santa Teresa de Ávila fue una reformadora, junto a San Juan de la Cruz inicia una reforma, en éste caso denominados como Carmelitas Descalzos. Creó conventos en Madrid, Alcalá de Henares (reforma), Malagón, Toledo, Valladolid…, fueron innumerables sus viajes, los conventos creados y los que intentó crear.
En 1572 Santa Teresa recibe su desposorio místico con Jesucristo y un éxtasis en el locutorio cuando conversaba con San Juan de la Cruz.
En 1574 se denuncia su autobiografía a la Inquisición; ese año terminó su priorato en la Encarnación y regresó a su convento de San José. En 1575 viaja por Medina del Campo, Ávila, Fontiveros, Beas de Segura (Jaén), Malagón y Torre de Juan Abad, donde tomo ceniza el día 16 de Febrero, en Sevilla sufre determinadas contradicciones -SEvilla siempre ha sido una tierra especial- pero logra fundar el undécimo convento de descalzas.
También hubo momento duros como el conflicto entre carmelitas calzados y descalzos en Plasencia; de aquel episodio se ha dicho: “en virtud de las bulas pontificias se acordó tratar con rigor a los descalzos, que se habían extralimitado en sus fundaciones, y como fuera el padre Gracián (21 de Noviembre), por comisión del nuncio, a visitar a los carmelitas calzados de Sevilla, estos resistieron la visita con gran alboroto.
El padre Salazar, provincial de Castilla, intimó a Teresa que no hiciera más fundaciones y que se retirase a un convento sin salir de él. Trató la santa de retirarse a Valladolid, pero se opuso Gracián. En Sevilla estaba Teresa al fundarse en Caravaca (1 de Enero de 1576) el duodécimo convento de descalzas.
Delatada a la Inquisición por una religiosa salida del convento, eligió para su residencia el convento de Toledo. Dejó Sevilla (4 de Junio), llegó a Malagón (11 de Junio), y de allí a Toledo, donde ya estaba a principios de julio. Antes de establecerse, marchó al convento de Ávila para arreglar varios asuntos; pero regresó rápidamente a Toledo en compañía de Ana de San Bartolomé, a la que había tomado por secretaria.
Allí concluyó el libro de Las fundaciones, las cuales se suspendieron en los cuatro años que duraron las persecuciones y conflictos entre calzados y descalzos. Eligió en Toledo por confesor a Velázquez. Propaladas muchas calumnias contra Teresa, se trató de enviarla a un convento americano.
Hizo la santa un viaje de Toledo a Ávila (Julio de 1577), para someter a la Orden del Carmen el convento de San José, antes sujeto al ordinario. Miguel de la Columna y Baltasar de Jesús, desertores de la reforma, extendieron las calumnias contra los descalzos, a los que con tal motivo persiguió el nuncio Felipe Sega. Acudió Teresa al rey, que tomó en sus manos el asunto. Las monjas de la Encarnación, en Ávila, la eligieron priora, a pesar de las censuras del padre Valdemoro (Octubre de 1577). La santa escribió (Julio a noviembre) el libro de Las moradas.
Sostuvo luego (1578) una polémica con el padre Suárez, provincial de los Jesuitas, y el nuncio redobló sus persecuciones hasta el punto de pretender destruir la reforma, desterrando a los principales descalzos y confinando a Toledo a Teresa, por él calificada de «fémina inquieta y andariega». En Sevilla un confesor delató a la Inquisición las supuestas faltas de la priora de las descalzas y de Teresa misma, sobre lo cual se formó un ruidoso expediente que puso en claro la inocencia de ambas”.
Teresa siguió viajando entregada a la orden de crear conventos por todo el territorio nacional, su salud comenzaba a resentirse. En 1877 una parálisis y fallas cardíacas la sorprenden en Toledo.
Siguió viajando estando en Valladolid y en Salamanca, donde crea en 1581 dos conventos. el 3 de Junio de 1581 crea el decimo quinto en Soria para marchar a Burgo de Osma, Segovia y Villacastín. Posteriormente estuvo en Medina del Campo, Valladolid, Palencia y Burgos, con sus salud muy deteriorada,era 1582.
En Granada se funda su decimosexto convento al que le sigue Burgos. el 20 de Septiembre, en Alba de Tormes, su estado de salud se torna irreversible. El 4 de Octubre de 1582 muere en brazos de Ana de San Bartolomé, con la conversión del calendario la fecha de su muerte la ubicamos el 15 de Octubre del mismo año siendo enterrada en el convento de la Anunciación de esta localidad.
El 25 de Noviembre de 1585 es exhumado su cuerpo, allí se dejó un brazo y el resto del cuerpo se llevó a Ávila. El Papa manda trasladar su cuerpo a Alba debido a su estado de santidad (incorrupto) ubicándose en la capilla Nueva en 1616.
Es beatificada en 1614 por el Papa Pablo V, se incluye entre las santas por el Papa Gregorio XV el 12 de Marzo de 1622. En 1627 es nombrada patrona dede España por el Papa Urbano VIII. Las Cortes de Castilla la nombraron copatrona de los Reinos de España en 1626, igualmente es nombrada Doctora honoris causa por la Universidad de Salamanca y posteriormente fue designada patrona de los escritores.
De sus obras destacan:
“Camino de perfección” (1562–1564).
“Conceptos del amor de Dios”.
“Castillo interior”.
“Las moradas”.
“Vida de Santa Teresa de Jesús” (1562–1565).
“Libro de las relaciones”.
“Libro de las fundaciones” (1573–1582).
“Libro de las constituciones” (1563).
“Avisos de Santa Teresa”.
“Exclamaciones del alma a su Dios”.
“Meditaciones sobre los cantares”.
Para Santa Teresa se debía perseverar en la oración con humildad frente a Dios sin exigir o buscar experiencias sobrenaturales: “…importa mucho entender que no a todos lleva Dios por un camino; y, por ventura, el que le pareciere va por muy más bajo está más alto…” (Camino de Perfección 27,2).
“El verdadero humilde ha de ir contento por el camino que le llevare el Señor” (Camino de Perfección 15, 2).
Las reliquias que existen de Santa Teresa de Ávila son:
El pie derecho y parte de la mandíbula superior están en Roma.
La mano izquierda, en Lisboa.
El ojo izquierdo y la mano derecha, en Ronda (España).
El brazo izquierdo y el corazón, en sendos relicarios en el museo de la iglesia de la Anunciación en Alba de Tormes.
Y el cuerpo incorrupto de la santa en el altar mayor del mismo convento.
Un dedo, en Sanlúcar de Barrameda.
Dedos y trozos de carne, esparcidos por España y toda la cristiandad.
Santa Teresa defencia dos estadios básicos en la unión mística:
1º.-Importa sobre todo el esfuerzo del ser humano.
2º.-Todos los progresos dependen d ela gracia de Dios.