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Tres maneras de llamar a la buena suerte

Buenas Suerte

 

 

¿Buena o mala suerte? Hay cosas que a primera vista parecen malas, o surgidas como un contratiempo, cuando a veces pueden estar disfrazando el bien y cosas positivas para nosotros.

Y, al contrario, en ocasiones lo que parece bueno y positivo puede estar cargado de cosas que no nos harán ningún bien.

Santo Tomas Moro solía rezar: “Señor, concédeme serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar aquellas que puedo y sabiduría para distinguir la diferencia entre ambas. Amen”.

Se trata de una sencilla frase que encierra un tremendo significado, y que ahonda en uno de los deseos más perseguidos por el hombre: distinguir la buena de la mala suerte para poder quedarse con la primera.

La gran cuestión que cabría preguntarse es si la suerte realmente nos viene de cara o nos es adversa, o si en realidad somos nosotros mismos los que la propiciamos. Es muy corriente oír aquello de: “La suerte no viene sola, sino que hay que buscársela”.

Nuestra actitud, lo que hacemos en la vida, de quienes nos acompañamos, etc., son factores decisivos a la hora de que la suerte nos sea propicia. Pero… ¿hay más formas de llamar a la buena suerte y alejarnos de la mala?

Os presentamos cinco maneras de atraer a la buena suerte.

Los amuletos y talismanes

Una de las formas más usuales de tentar a la suerte es mediante los amuletos y talismanes. Pueden ser naturales como los tréboles de cuatro hojas o las patas de conejo, o hechos a propósito siguiendo algunos pasos, generalmente no demasiado complicados.

El que nos proporcionen esa buena suerte o no, independientemente de la influencia que ejerzan, también dependerá de nuestra actitud, que debe ser siempre, siempre, la más positiva y optimista posible.

Romero para la suerte

El romero para llamar a la suerte

Hace algún tiempo era una práctica habitual que cada martes se quemara en casa un matojo de romero. Es una costumbre gitana que se acompaña de una especie de oración que dice lo siguiente: ‘romero, romero, que salga lo malo y entre lo bueno’.

Así, con este rito, las familias se aseguran de que en casa no hay malas energías y de que la suerte entre por nuestra puerta y no vuelva a salir.
Pues existe una evolución de este ritual que se ha adaptado para las personas a título individual. Aprovechando el poder limpiador que tiene el romero, lo usaremos para lavar nuestra energía y dejarla acorde con lo que nosotros queremos: paz, sosiego y buena fuerte.

Es un ritual muy sencillo, y los ingredientes que necesitamos son solamente unas ramas de romero y una bañera con agua.

Muy bien, ponemos el romero en el fondo de la bañera y empezamos a echarle agua muy, muy caliente, casi hirviendo, para que actúe como si fuera una infusión y el romero suelte todo su aroma y toda su esencia.

A continuación, cuando ya veamos que el agua ha cogido un color diferente debido a la infusión de romero, templamos el agua a nuestro gusto y nos introducimos en ella.

Permanecemos en el baño unos 15 minutos, salimos y nos aclaramos con agua preferiblemente fría, nos secamos sin frotar y nos echamos a dormir un rato.

Cuando nos levantemos nos duchamos y nos tomamos una infusión de tila, azahar, etc. Y ya está lista nuestra limpieza.

La limpieza de la casa de malas energías

Dado que, por su propia naturaleza, el agua tiene propiedades purificadoras, este líquido elemento se ha utilizado para diferentes ceremonias, sobre todo de limpieza tanto de casas como de personas.

El agua es capaz de destruir las energías negativas, que tan destructivas son, y a la vez recupera la serenidad y la paz, dado que el agua tiene una especial relación con los sentimientos. Esto se cree que viene de nuestra íntima relación con el agua desde que somos embriones.

Si bien para purificar el cuerpo, el baño es lo más conveniente, para purificar la vivienda existen varias técnicas. Una de ellas es dejar un recipiente con agua de lluvia toda la noche, para que le dé la claridad de la luna, o de día, para que la purifique el sol.

Se introduce el recipiente en la casa, colocándolo en la estancia principal o en aquella que deseemos limpiar más profundamente. Se toma una ramita de árbol y, mojándola en el agua, se salpica la estancia con ella, a la vez que en voz alta se desea que todo lo malo salga de la casa y a la vez entre todo tipo de cosas buenas. Posteriormente se coloca un buen puñado de sal tras la puerta de entrada al hogar, y la ramita se parte en dos y se entierra en una maceta o en el jardín.

Meditacion energias positivas

Nuestra mente como instrumento de poder

Hablábamos más arriba sobre que la actitud que tengamos cuando hacemos un ritual o llevamos un amuleto es fundamente a la hora de que estos funcionen.

Es nuestra fuerza mental y espiritual la que más puede ayudarnos a rechazar las malas influencias y negatividades. Un pensamiento positivo atrae hacia nosotros las buenas vibraciones.

Todo es con independencia de que nuestra forma de actuar en la vida nos puede llevar por caminos en donde consideremos que es mala suerte lo que en realidad son malas prácticas por parte de nosotros mismos.

Para potenciar este efecto de atracción os recomiendo el uso del cuarzo. Este es un mineral que limpia las malas energías y potencia las buenas. En un artículo anterior hablaba sobre como cargarlo y usarlo convenientemente.

No olvides nunca que el cuarzo u otros minerales no funcionaran sino es con la ayuda de tu persona. Tu interés y fuerza de voluntad por cambiar las cosas es fundamental. A ello hay que unirle un pensamiento positivo.

Si no lograr tener estos buenos pensamientos para atraer la suerte puedes hacer sesiones de meditación. Que no os suene raro al profano puesto que hacerlas es muy sencillo y no requiere de ningún utensilio.

Simplemente os tendéis sobre la cama si vivís en la ciudad o sobre la tierra si tenéis la posibilidad de hacerlo.

Si contamos con el acompañamiento de música relajante, incienso y algún cuarzo ya preparado nos ayudara, aunque no son imprescindibles. Lo más importante es dejar nuestra mente libre e intentar no pensar en nada durante unos minutos.

Cuando logremos que nuestra mente sé que en blanco, o al menos sin pensar en nada, empezaremos a imaginarnos que nuestros problemas han desaparecido. Nos visualizaremos en plenitud, con todo a nuestro favor y con mucha energía. Los problemas ya no están y todo se encuentra solucionado y forma parte del pasado.

Realizar esta práctica es muy beneficioso puesto que ejerce la atracción de buenas vibraciones y energías positivas. Esto nos llevara a recobrar la suerte.

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