
Desde tiempos muy remotos el cuarzo ha sido visto como un cristal repleto de múltiples cualidades. Se dice de él que es que es capaz de regenerar el aura dañada de una persona, y, sobre todo, que tiene la capacidad de equilibrar la psique. Este mineral, duro y ligero a la vez, está formado por la combinación de silicio y oxígeno, y puede adoptar multitud de formas cristalinas, abarcando una gama de color que puede ir desde el blanco al rosa. Su forma depende de la temperatura a la que llegó en el momento de cristalizar.
Ya desde los tiempos prehistóricos se conocían las múltiples cualidades de este mineral y se usaba como elemento mágico para protegerse de los enemigos. Al igual que en las huellas de éstos se enterraban trocitos de cuarzo como protección, en la vida actual se recomienda guardar un trozo bajo la almohada o llevarlo como un colgante o en un bolsillo que tenga contacto con el cuerpo.
El cuarzo por lo tanto es muy bueno para estimular nuestros pensamientos mas objetivos, pero si añadimos esta especie de oración mientras nos concentramos con un trocito en las manos, servirá de refuerzo para aumentar sus capacidades:
“Este cuarzo limpio y puro despeje todo lo negativo y atraiga sólo cosas buenas y positivas. Que su buena onda equilibre mi mente y las de los que me rodean en la vida diaria”.
Es muy conveniente realizar este pequeño ritual todas las mañanas antes de salir de casa, y posteriormente, si el cuarzo forma parte de un colgante, llevarlo puesto (o metido en el bolsillo), o dejarlo debajo de la almohada o en un lugar seguro.
(Meli)
(Imagen tomada de www.diorita.es)

