Tarot Amigo - Blog Esoterico
 

Las ocupaciones de Dios

8 de Septiembre, 2008

Cierta vez un rey, ya anciano, pensó que en su vida había visto todo lo que deseaba, solamente le faltaba ver a Dios. Llamó a sus sabios y consejeros, y les ordenó que le hicieran ver a Dios. Aquellos le respondieron que era imposible cumplir tal orden. Él los amenazó con duros castigos.

En el campo, un pastor de ovejas se enteró del deseo del rey y de sus amenazas. Llegó hasta el palacio e hizo avisar al rey que él haría posible que viera a Dios. Una vez en la presencia del monarca, éste le preguntó si era capaz de mostrarle a Dios. El pastor le dijo que si quería ver a Dios, tenía que salir al patio, con él, al mediodía. Así lo hicieron. El pastor le indicó entonces que, durante un minuto mirara fijamente el sol. El rey trató de mirarlo, pero no pudo, y protestó creyendo que el propósito del pastor era que quedara ciego. Entonces el pastor replicó:

-Señor, el sol es una de las obras de Dios, y no de las más grandes. Si Ud. no puede mirar directamente una de las obras de Dios, ¿cómo pretende ver al Creador del sol?

El rey reconoció que tenía razón y desistió de su propósito.

-Sin embargo -agregó- tengo una pregunta que formularte. ¿Qué había antes de Dios?

-Para obtener la respuesta -dijo el pastor- debe contar en forma regresiva a partir del número 10.

El rey contó: diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno. El pastor pidió que siguiera contando. El rey, fastidiado, dijo:

-¡No hay más números!

El pastor agregó:

-Tiene razón. De la misma manera, el Uno es Dios. Con el comienza todo, antes de él no hubo nada.

El rey quedó conforme con la respuesta, pero le hizo otra pregunta.

-¿En qué se ocupa Dios?

El pastor le contestó:

-Para saber eso, su majestad debe quitarse sus ropas reales y dármelas.

El rey se quitó sus ropas, las entregó al pastor, quien se vistió con ellas y pasó sus ropas pastoriles al rey, pidiéndole que se vistiera con ellas. El rey preguntó:

-¿Qué más debo hacer?

El pastor le respondió:

-Ahora tiene que bajar del trono y sentarse en el piso.

El rey así lo hizo. Entonces el pastor se sentó en el trono y declaró:

-La ocupación de Dios consiste en ensalzar a los humildes y humillar a los soberbios.

Jacobo Beredjiklian - Cuento oriental
(Imagen tomada de naturalezahumana.wordpress.com)

Esos ojos negros…

1 de Septiembre, 2008


Ana era una niña de cinco años muy alegre. Tenía el pelo negro y los ojos negros también. Su padre, su madre y sus hermanas tenían los ojos azules, pero ella había había nacido con los ojos muy negros. Ana quería tener los ojos de un azul tan intenso como el de su familia. Por eso una noche rezó así: “Señor, yo quiero tener unos ojos azules tan bonitos como los de mi mamá y mi papá y mis hermanitas, hermosos como el cielo y bonitos como el mar. Yo sé que eres un Padre bueno y me lo vas a conceder”. Y se durmió con este pensamiento.

A la mañana siguiente se levantó corriendo y fue al espejo muy contenta para ver si sus ojos se habían vuelto azules. Y se vio a si misma en el espejo… con los ojos exactamente igual de negros. Se quedó un poco frustrada. ¿Por qué Dios no había cumplido su petición?

Ana fue creciendo y creciendo, y Dios la llamó para ser misionera. Ahora trabaja en la India, rescatando a los niños que van a ser sacrificados en los altares. Cada día por la mañana se pone un velo y se viste como cualquier mujer india, se maquilla un poco la cara para que su piel parezca más oscura y va al templo a rescatar a algún niño o niña. Cierto día, su compañera en la misión (que conocía a su familia) le comentó: “es una suerte que tengas esos ojos tan negros, Ana. Si los tuvieras tan azules como los de tus padres y hermanas, no podrías estar haciendo esta labor tan importante en la India”.

(Imagen tomada de http://racublog.blogspot.com)

Arroz para todos

25 de Agosto, 2008

Cuenta una antigua leyenda china que en una ocasión el maestro le quiso enseñar a su discípulo la diferencia entre el cielo y el infierno.

Le condujo a un lugar donde había una enorme montaña de arroz, cocinado y listo para servir de alimento. A su alrededor, había cientos de personas hambrientas, pálidas y demacradas, que tenían en sus manos palos de dos y tres metros de largo. Llegaban a coger el arroz, pero no se lo podían llevar a la boca debido a la longitud de los palillos. Era un terrible sufrimiento tener delante el arroz sin poder comerlo.

A continuación, el maestro condujo al discípulo a otro lugar donde había una enorme montaña de arroz, cocinado y listo para servir como alimento. A su alrededor, había cientos de personas felices y llenas de vitalidad, que tenían en sus manos palos de dos y tres metros de largo. Llegaban a coger el arroz, pero, en vez de intentar inutilmente llevarselo a su propia boca, llevaban el arroz a la boca de las personas que tenían a su alrededor. Así todos quedaban saciados y felices en una gran comunión fraterna.

(Imagen tomada de www.gonzo22.wordpress)

Huellas de clavo

18 de Agosto, 2008

Una vez había un muchacho que tenía muy mal carácter: insultaba a los demás, los menospreciaba, incluso les pegaba. Un día, el muchacho le pidió a su padre ayuda para controlarse. Su padre le dio una bolsa de clavos y un martillo y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar un clavo detrás de la puerta.

El primer día, el muchacho clavó 37 clavos detras de la puerta. Las semanas que siguieron, a medida que aprendía a controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos detrás de la puerta.

Un día descubrió que era más fácil controlar su genio que clavar clavos detrás de la puerta. Llegó el día en que pudo controlar su carácter durante todo el día. Informó a su padre, y éste le sugirió que retirara un clavo de detrás de la puerta por cada día que lograra controlarse.

Los días pasaron, y el joven pudo por fin anunciar a su padre que no quedaban más clavos para retirar de la puerta, porque ya los había quitado todos. Su padre le tomó de la mano, le llevó hasta la puerta. y le dijo: “has trabajado duro, hijo mío, pero mira todos esos hoyos en la puerta… Nunca más será la misma. Cada vez que tú pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las que aquí ves. Tú puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero la cicatriz perdurará para siempre”.

(Imagen tomada de www.acergal.com)

El mapa del hombre

4 de Agosto, 2008

Un científico estaba trabajando en su laboratorio cuando entró su hio de cinco años, dispuesto a ayudarle. El científico, que tenía mucho trabajo y no quería ser interrumpido, pensó en darle un entretenimiento al niño para que no le molestase. Recortó de una revista un mapa del mundo, lo cortó en muchos trocitos y se lo dio a su hijo junto con cinta adhesiva para que lo recompusiera. Como no había visto nunca ese mapa, el científico pensó que tardaría horas en hacerlo.

Cuál fue su sorpresa cuando, al cabo de unos minutos el niño le dijo:
-¡Ya está papá, ya lo terminé!

El científico se quedó sorprendido por unos momentos, pero se giró pensando que no vería más que una chapuza típica de un niño de cinco años. Sin embargo, el niño le mostraba el puzzle totalmente hecho y con todas las piezas en su sitio. Le preguntó asombrado:
-¿Cómo lo has hecho, hijo?

-¡Muy fácil, papá! Cuando lo recortaste de la revista, me di cuenta de que, por detrás del mapa, había dibujado un hombre. Cuando me diste los trocitos, les di la vuelta e hice el rompecabezas del hombre. Cuando terminé de arreglar el hombre, me di cuenta de que había arreglado el mundo…

(Imagen tomada de www.juntadeandalucia.es)

Las estrellitas del mar

28 de Julio, 2008

Un día, caminando por la playa, me encontré a un anciano que recogía las estrellas de mar que la marea arrastraba hasta la orilla. Me acerqué, y observé cómo las estrellas que lanzaba de nuevo al mar volvían a la orilla, pero él las recogía y las volvía a poner en el agua. “Lo hace para que no mueran”, pensé.

Entonces le dije:
-¿Por qué recoge las estrellas de mar, si luego regresan a la orilla? No tiene ninguna importancia.

Se giró, me sonrió y, agarrando una estrella de la orilla y lanzándola al mar, me respondió:
-¡Para ésta sí ha tenido importancia!

(Imagen tomada de www.gencat.net)

Corazón de madre

21 de Julio, 2008

Cierta vez preguntaron a una madre cuál era su hijo preferido, aquel que ella más amaba.

Y ella, dejando entrever una sonrisa, respondió:

“Nada es más voluble que un corazón de madre.

Y, como madre, le respondo: el hijo dilecto, aquél a quien me dedico de cuerpo y alma…


Es mi hijo enfermo, hasta que sane.
El que partió, hasta que vuelva.
El que está cansado, hasta que descanse.
El que está con hambre, hasta que se alimente.
El que está con sed, hasta que beba.
El que está estudiando, hasta que aprenda.
El que está desnudo, hasta que se vista.
El que no trabaja, hasta que se emplée.
El que se enamora, hasta que se case.
El que se casa, hasta que conviva.
El que es padre, hasta que los críe.
El que prometió, hasta que cumpla.
El que debe, hasta que pague.
El que llora, hasta que calle.
Y ya con el semblante bien distante de aquella sonrisa, completó:

El que ya me dejó…
…hasta que lo reencuentre…
Imagen sacada de www.rosasazules.wordpress.com
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